Minimalismo
Sin Título. 1969.
[Crítica #25]
Sin Título, 1969
Donald Judd (1928-1994)
23cm x 100cm x 78cm - Latón, acero y plexiglás
La obra está realizada en latón y plexiglás, y se trata de 10 piezas producidas industrialmente, que se colocan en la pared a una distancia que equivale a su altura. ¿Estamos ante una obra de arte o ante una estantería producida por la industria? Para ser comprendida como obra, necesita estar expuesta; como lo están los cuadros y esculturas en los museos.
La obra no representa nada. Este specific-object propone una experiencia estética inmediata, sin recurrir a nada externo, por eso la obra no tiene título.
Estas “obras de arte frío”, “estructuras volumétricas elementales”, o “elementos unitarios”, se repiten cualificando el espacio. Su volumen, la distancia a la que se sitúan, y su repetición, genera los llenos y vacíos del espacio. La naturaleza de su superficie (con brillo o mates, luminosas, opacas o transparentes), y su interacción con la luz, cualifica el espacio en el que se colocan estas piezas, a través de la luz, las sombras y los reflejos, convirtiéndose en verdaderas instalaciones.
Este arte minimalista, es compartido por Robert Morris, Dan Flavin y Carl André, artistas que expusieron en los 60s en Nueva York. Estos autores, influyeron en el desarrollo del arte de las instalaciones, que trabajan con la percepción del espacio. En “Sin Título. 1969”, Judd juega con los espacios negativos y los positivos creados por los prismas. Los reflejos sobre su superficie, da lugar a una obra de arte en constante cambio. Dan Flavin jugó en sus instalaciones con los tubos de luces fluorescentes para cualificar el espacio. Carl André utilizó materiales industriales cotidianos sobre el suelo, para que el espectador los pise; André cuestiona así, si existe un espacio legítimo de la obra que no pueda ser invadido por el espectador.
Ⓒ Jesús Díez