Postimpresionismo
La Gitana Dormida. 1897.
[Crítica #08]
La Gitana Dormida, 1897
Henri Rousseau (1844 -1910)
129cm × 207cm - Óleo sobre lienzo
La Gitana Dormida fue pintada por Henri Rousseau en 1897. En el cuadro se ve a una mujer durmiendo en el suelo mientras un león se acerca, en medio de un desierto, bajo una luna en una noche clara. La mujer sostiene un cayado, y a su lado hay una guitarra y un jarrón. Al fondo aparecen unas montañas. Los elementos que forman el cuadro estas formados por planos de color puro y formas geométricas simples.
La escena está situada en un espacio exótico, y onírico. Parece representar el sueño de la propia mujer que duerme, y que sueña con un león.
El autor trabaja el color y la línea con libertad, sin los prejuicios de los pintores profesionales formados en la Academia. Utiliza un estilo propio, calificado por sus coetáneos de naif. Las figuras aparecen recortadas, sobre el fondo. La escena está llena suaves colores pastel. El color azul del claro cielo contrasta con los tonos marrones de la parte inferior. El león representa la salvaje, la puro, y onírico. La mujer sueña con la vuelta al paraíso perdido. Para su viaje, lleva tres objetos mágicos, un báculo, una jarra, y un instrumento de música La composición se organiza en amplios degradados de colores, iluminados por la luz de la luna, que funciona como foco de luz que da al león y la gitana un aspecto monumental.
Lo que más me sorprende es el sistema de representación empleado en el cuadro. La mujer y la guitarra aparece representada en planta; la jarra, el león, la luna, las estrellas y las montañas en alzado. En la línea del horizonte sitúa la línea de tierra. Si para algunos, el cuadro parece naif, pero para mí no lo es. Todo lo contrario, marca una clara dirección a cómo el cubismo entenderá el espacio. Y quizás sea una coincidencia, pero la guitarra también será un tema del gusto de los cubistas. En todo caso, Picasso ya supo apreciar la pintura de Rousseu. La dualidad plana y alzad o remarca la dualidad mundo real (la mujer), y el onírico (el león), que será acabará llevándonos al surrealismo. ¿No podría haber una cierta relación de este cuadro con “sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar, de Salvador Dalí?; sino prueba a cambiar los tigres por el león en el cuadro de Dalí.
El cuadro de Rouseau evoca un cierta deseo de vuelta a la naturaleza primigenia aún no contaminada por la ciudad industrial, un viaje a lugares exóticos (reales o imaginarios).
Ⓒ Jesús Díez