Surrealismo

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La Tentación de San Antonio. 1946.

La Tentación de San Antonio. 1946.


[Crítica #22]

La Tentación de San Antonio, 1946

Salvador Dalí (1904-1989)


90cm x 120cm - Óleo sobre lienzo





En un desierto, un hombre desnudo se arrodilla y se protege con una cruz de las tentaciones que vienen a él. Las tentaciones aparecen de forma alegórica; por un caballo que representa la ambición, y otra serie de elementos simbólicos. Estos elementos van sobre los “elefantes con patas de alambre” del “mundo de ingravidez” de Dalí. Los obeliscos representan la avaricia, la mujer desnuda el placer. Sobre un castillo, la figura alegórica de la fama toca su trompeta. Ese hombre desnudo representa a San Antonio, que bien podría ser a su vez el propio Dalí, y que se protege de los placeres terrenales mediante la religión.


Dalí se volvió un católico muy creyente a lo largo de su vida. En el desierto a lo lejos dos hombres discuten; quizás representen un reflejo de la lucha interior de San Antonio. Mas allá, un hombre pinta un hombre llevando un niño de la mano; que evoca las dualidades Dios-padre, hombre-hijo, propia del cristianismo.


En este cuadro surrealista, la realidad puede ser revelada a través de la interpretación de sus elementos simbólicos. Al igual que ocurre en los sueños, el cuadro de Dalí se puebla de símbolos oníricos, que deben ser interpretados, a través del código adecuado.



Jesús Díez