Orfismo
Mujer Portuguesa. 1916.
[Crítica #15]
Mujer Portuguesa, 1916
Robert Delaunay (1885-1941)
180cm x 205cm - Óleo y cera
Delaunay vivió en 1916 en un pueblo cercano a Oporto, donde mezcló la luz portuguesa, la abstracción y el cubismo y un uso excesivo del color, para plasmar los mercados del lugar. Consigue llevar los colores a su grado máximo de saturación, gracias a la mezcla de oleo y pintura encáustica, es decir usando cera como aglutinante de los pigmentos. Con ello consigue efectos densos y cremosos. La pintura se aplica con un pincel o con una espátula caliente. Se acaba con un pulido con trapos de lino, sobre una capa de cera caliente para la protección.
En esta obra de Robert Delaunay conviven elementos figurativos con otros abstractos, al servicio del color. Emplea el término simultaneísmo para definir la pintura que emplea el color para crear el espacio en el cuadro. Este término había sido ya empleado por los futuristas, cuando generaban la sensación de dinamismo mediante la representación simultánea de varias fases del movimiento. Robert Delaunay y su mujer Sonia Delaunay emplearon las leyes del color descubiertas por Chevreul [2], para reflejar los contrastes en las manchas de color de los vestidos de las mujeres de los mercados rurales de Portugal. Los colores crean ritmos y armonías, se refuerza o anulan, según las Leyes del Contraste de los Colores, descubiertas por Chevreul en 1839. De esta manera, las composiciones de colores generan la música que llevan dentro cada objeto.
El color está aplicado en áreas yuxtapuestas (puestas una junto a la otra), para que interactúen, y el observador las observe conjuntamente por un golpe de vista, y se generen formas, luminosidad, espacio, y movimiento.
produce el color, y que se perciben simultáneamente, de un solo golpe, como acordes de una composición musical. En cierto sentido Delaunay es un hijo de Matisse y del fauvismo. Pero fue capaz de avanzar hacia la abstracción más de lo que lo hicieron estos.
El término simultaneidad ha sido también empleado por los futuristas italianos, cuando generaban la sensación de dinamismo mediante la representación simultanea de varias fases del movimiento.
Michel-Eugène Chevreul publica en 1839 su libro De la loi du contraste simultané des couleurs
Ⓒ Jesús Díez