Expresionismo abstracto
Composición VIII. 1923
[Crítica #19]
Composición VIII, 1923
Wassily Kandinsky (1866-1944)
43cm × 30cm - Óleo sobre lienzo
Toda la obra de Kandinsky está influenciada por la música y la teosofía, que tanto Piet Mondrian como Kandinsky seguían. Para ambos el arte debe hacer visible la realidad que se oculta tras las apariencias del mundo sensible, tal como lo propone Kandinsky en “De lo Espiritual en el Arte (1911)”. Composición VIII es un conjunto de líneas, formas y colores, dispuestos en una composición abstracta. Los círculos concéntricos, significan la perfección.
Se trata de arte concreto, puro, purificado de las apariencias, para que la realidad que subyace bajo ellas quede revelada.
En cierta manera, también se trata de una composición musical. Kandinsky identifica los colores con el sonido de los instrumentos; por ejemplo, el amarillo lo identifica con el sonido de la trompeta, y el azul claro con la flauta.
A diferencia con Paul Klee, Kandinsky prescindió en su pintura de toda relación simbólica con el mundo de las cosas visibles, para que las líneas y los colores fueran “concretos” por sí mismos, en el sentido que Theo Van Doesburg describe en su “Manifiesto del Arte Concreto “(1930). Kandinsky desarrolla estas ideas tras el contacto con el suprematismo y constructivismo en Rusia y durante su estancia en la Bauhaus. Kandinsky buscaba desarrollar un lenguaje abstracto, puro, que causara fuertes emociones en la audiencia, de igual manera que lo causaba la música.
Ⓒ Jesús Díez