Impresionismo
Baile en el Moulin de la Galette. 1876.
[Crítica #03]
Ante el Espejo, 1876
Berthe Morisot (1981-1895).
55cm x 46cm - Óleo sobre lienzo
La mujer mirándose al espejo es un tema repetitivo en la historia del arte, que con frecuencia refleja una visión vanidosa y frívola de la mujer. Recordemos, la malvada bruja del cuento de La Bella Durmiente”, quien pregunta al espejo: ¿quién es la mujer más bella del reino? Cuando en la segunda mitad del siglo XIX, las mujeres luchaban por la igualdad, es fácil pensar que Berthe Morisot aportaría una visión diferente
En el cuadro de Morrisot, Ante el Espejo, la mujer se encuentra de espaldas, mirando su reflejo. Morrisot utiliza delicadas pinceladas, para capturar los reflejos de la luz. Emplea un trazo suelto, sin contornos definidos, pinceladas amplias, trazadas en múltiples direcciones, con gran cantidad de óleo. Utiliza colores degradados, llenos de matices para la confección de las sombras, y de las texturas.
Se podría interpretar, que el reflejo refleja cómo se ve ella a sí misma, de su “yo”. ¿Por qué el reflejo del cuadro no presenta rostro? Quizás, la pintora quiera contarnos que se siente como una “mujer invisible” en la sociedad patriarcal del siglo XIX. La mujer para Morrisot no aparece reflejada en el espejo, ni la historia del arte. El tema del reflejo de la mujer en el espejo, no se agota con Morrisot. Años después, en 1932 Pablo Picasso pintará Chica en el Espejo. Picasso pinta una mujer con el rostro dividido en dos, (quizás un lado representa la niña, el otro la mujer), sólo aparece un solo reflejo en el espejo. ¿Pero, quién es la mujer que aparece ya reflejada en el espejo de Picasso, unos años después del cuadro de Morissot?
Ⓒ Jesús Díez